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Cuentos de Dhanae

Los TRES CERDITOS y el lobo feroz en la PLAYA

agosto 6, 2018
Cuentos infantiles clásicos

Cuentos infantiles clásicos: los tres cerditos y el lobo feroz

Cuentos infantiles clásicos escritos e ilustrados : Los tres cerditos y el lobo feroz en la playa.

En una isla perdida en medio de un gran océano, despertaron tres cerditos, el pequeño, el mediano y el mayor.

Cuando acabaron de despertarse, observaron su alrededor y además de ver restos de un equipaje, vieron por toda la orilla un montón de carteles, en todos ellos decía:

PELIGRO!! LOBO FEROZ!!

Pasearon por la playa y cuando encontraron a un habitante de la isla le preguntaron sobre el cartel…

“En lo alto de la montaña vive un lobo muy feroz, y cuando llega la temporada de verano, el lobo sale de su cueva y busca carne, porque tiene mucha mucha hambre!! Y no es por asustaros, pero lo que más le gusta es el cerdito!”

Los hermanos, asustados, decidieron que tenían que hacer algo para evitar al lobo.
El hermano mayor les dijo que tenían que hacerse una casa para esconderse, pues el lobo no tardaría en salir de su cueva.
Los tres estuvieron de acuerdo, pero no acababan de decidirse en que material usar.
Al final optaron por hacerse cada uno su escondite.

El pequeño tenía muchas ganas de jugar por lo que acabó haciendo un castillo de arena. Acabó rápido y empezó a dar vueltas por el agua.

Cuentos infantiles clásicos
El hermano pequeño hace la casa de arena

El mediano vio lo bien que se lo estaba pasando el pequeño así que decidió hacer la casa con las enormes hojas de palmeras, era más resistente que la de arena, pero rápido de construir para poder irse a jugar lo antes posible.

El mayor decidió hacerse una barquita con las ramas que había en la orilla, mucho más lenta de construir pero mucho más resistente que las casitas de sus hermanos.
Vió las enormes hojas que caían de las palmeras y pensó que podría usarlas como velas, si tenía suerte, podría funcionar!

Un aullido se escuchó por toda la isla y supieron que el lobo se acercaba, cada uno se metió en su casita.

El primero en recibir la visita fue el pequeño.
Por mucho que el lobo insistía, el cerdito se negaba a salir.
Entonces el lobo bufó y bufó hasta que la arena se marchó.

El pequeñito fue corriendo con el lobo pisándole los talones hasta la casa del mediano.

El lobo volvió a pedir que le dejaran entrar. Como se negaron, volvió a bufar y bufar hasta que la casa voló.

Cuentos infantiles clásicos
El lobo sopló y sopló y la casa voló

Asustados, los dos fueron corriendo hasta la casa del mayor…Pero el mayor no había hecho una casa, había hecho una barca !!
Los hermanos subieron rápido, y esta vez aunque el lobo bufó y bufó, la barquita se alejó.
Siguió bufando y bufando pero la barquita se alejaba cada vez más.

Después del ejercicio y de tanto bufar el lobo tenía muchíííísima hambre. Miró la barquita y al agua se tiró.
Nadó y nadó, y justo cuando estaba apunto de alcanzarles… Una aleta enorme apareció a su lado.

Cuentos infantiles clásicos
El lobo nadó y nadó, y nunca más se le vio

Cuando supo que era, se dió media vuelta y asustado como nunca antes…nadó y nadó y nunca más se le vio.

Y así, los tres cerditos se dirigieron hacia su nueva aventura.

Fin

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