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Cuentos de Dhanae

La bailarina ENAMORADA – Cuentos de AMOR

febrero 27, 2019
Cuentos e historias

Cuentos e historias cortos: La bailarina enamorada

CUENTOS ESCRITOS E ILUSTRADOS, CUENTOS CORTOS DE AMOR: LA BAILARINA ENAMORADA

Ada era una niña muy juguetona y curiosa, siempre iba de un lado para otro, pero lo que más le gustaba hacer era ver bailar a su madre. Quedaba hipnotizada con los movimientos que hacía al ritmo de la música.
La mamá al ver la curiosidad en los ojos de su hija comenzó a bailar con ella y enseñarle poco a poco lo que ella sabía.

La pequeña Ada fue creciendo, entre bailes y música, acompañada de su madre. En su casa todo eran sonrisas y alegría.
Ada, animada por su madre, decidió dedicarse completamente al baile, por ello fue a la mejor escuela donde enseñaban a bailar. Una escuela que estaba lejos de casa.
Con el apoyo de sus padres, marchó hacia su nuevo futuro y primera aventura.

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Quizás por que lo llevaba en la sangre, gracias a su madre, lo que a los demás les costaba días aprender, ella lo hacía en horas.
Conforme iba pasando de curso, sus bailes se volvían cada vez más hipnotizantes, tal y como le pasó a ella con su madre, parecía que se deslizaba en el escenario.

Cuando acabó la escuela y aprendió todo lo que tenía por aprender, miles de ofertas le llegaron.

Al final se decidió por la compañía donde su madre bailó pero tuvo que marcharse al nacer ella, era una forma de agradecerle su paciencia, por enseñarle, lo que de pequeña la enamoró.
Cada día practicaba, su vida estaba llena de música, tal y como cuando era pequeña.

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Siempre que bailaba una sonrisa aparecía en su cara, eso era lo que le gustaba, era tal su alegría que en sus actuaciones el público acaba recibiendo la felicidad de Ada.
Se había convertido en la bailarina más conocida y querida del mundo.
Pero en todas sus actuaciones, siempre bailaba sola. Nadie lo había echado en falta y ella no lo necesitaba. Hasta que un día el director le presentó a su compañero.

– Con motivo de San Valentín haremos nuestra primera coreografía de dos

Ada se quedó mirando con ojos como platos, al que sería su nuevo compañero.
No es que le desagradará, pero estaba bien como estaba…Pero si era por trabajo, lo intentaría – se dijo intentando convencerse.

No tardaron en ver que Ada trabajaba mejor sola.

– Noooo! Esto no se hace así!
– No sigues el ritmo!
– Practica antes venir!!

2 días después…

– Te presento a tu nuevo compañero de baile – le decía el director a Ada
Pero lo mismo volvía a pasar, nadie cumplía con las peticiones de Ada, y uno tras otro pasaban por el escenario.
– Ada, mañana llegará el último compañero, es un gran bailarín, el mejor – cogió aire – Mira, me gusta mucho como bailas, pero si esta vez no funciona…
– Haré lo que pueda, lo prometo! – Ada no quería fallarle, le debía mucho al director.

Al día siguiente, no hubo ninguna queja, su nuevo compañero era bastante aceptable y trabajaba mucho, pero había un problema que Ada no pudo ver…

– Ada, ¿ Qué te pasa? ¿Dónde están tus emociones? – le preguntaba el director, Ada sin saber que le preguntaba miró la pantalla que le enseñaba.
Asustada vio que cada vez que su compañero, Eric, se acercaba a ella su sonrisa, su cara, se congelaba, sus movimientos se volvían rígidos.

¿Cómo podía ser? Lo intentó una y otra vez, le pidió a Eric que practicará con ella, pero no había mejoría.

– Qué va a ser de mí? – decía Ada al borde de las lágrimas.
Entonces recordó las palabras de su madre:

“- Ada, su pasión por el baile es increíble, quizás incluso más que la mía, me da miedo que cuando seas mayor no tengas amor para nada más…”

– Mi pasión por el baile llega hasta aquí?…. ¡Me niego! – se levantó de un saltó y fue a buscar al único que la podía ayudar, su nuevo compañero.

– Eric, queda poco tiempo para la actuación, necesito tu ayuda! – le pidió casi de rodillas.

Él no tubo problemas, quería que la actuación funcionará, conocía a Ada desde que comenzó a bailar sobre escenarios, al igual que Ada le pasó con su madre, a Eric le pasó con ella, quedó hipnotizado.

Pero la alegre Ada desaparecía cuando él se acercaba…
– Así no conseguiremos nada…. – decía Eric – Sígueme, tengo una idea.

Unos minutos después…

– ¿Una cita? – casi gritó Ada
– Quizás, si nos conocemos más, te sientas más cómoda… No tenemos nada que perder- dijo al ver la cara de duda de ella.

Tal y como él supuso, Ada fue capaz de relajarse después de varias citas, tenía más confianza en su compañero, pero aún así no acababa de sentirse como cuando ella bailaba sola.
Al ver la tristeza en los ojos de ella, recurrió a lo último que se le ocurrió.
La música comenzó a sonar, se miraron y sin que ninguno dijera nada, comenzaron a bailar, separados, cada uno en un lado del escenario.

Ada nunca le había visto bailar solo, sus movimientos eran fluidos y hermosos, transmitía tranquilidad.
Sin pensarlo ni darse cuenta, se fue acercando a él, como si de un imán se tratase.

No pensó en nada, solo se dejo llevar…
La música paró y del sueño salió… Sorprendida quedó al encontrarse en los brazos de él.
Cuando entendió lo que había pasado…

– Maravilloso! Ha sido hermoso! – decía el director dando aplausos – sabía que lo conseguiríais.

1 semana después, en el evento de san valentín el público salía contento, alegre y enamorado, las parejas se miraban como si acabaran de conocerse. La actuación había sido maravillosa, y todos coincidían en que era una espléndida pareja.
Ada por fin, había encontrado alguien a quién amar, alguien que tenía la misma pasión y dedicación que ella.

Ahora era… una bailarina enamorada.

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