Saltar al contenido
Cuentos de Dhanae

La diosa y su escritor | Cuentos largos

marzo 24, 2020
Cuentos largos de fantasía

Cuentos largos de fantasía

Capítulo 1: Un sueño de fantasía

Desde muy pequeño Noah había sido un niño al que le encantaban las aventuras, siempre había pensado en escribir las historias que rondaban por su cabeza.

Un día, cuando ya era un hermoso joven, decidió ponerse a ello. Cogió una pluma y comenzó a exponer sus ideas sobre el papel.

Quería empezar por algo sencillo, y sin pensarlo mucho, empezó una historia sobre un gato muy travieso y juguetón.

La pluma se deslizaba sobre las hojas, cuando sin saber como y porque, su cabeza se quedó en blanco y sus ideas desaparecieron. No sabía si era por la falta de sueño que estaba imaginando cosas, pero las hojas empezaron a brillar y un gato blanco y brillante salió de su historia.

No se paró a preguntarse que es lo que pasaba, simplemente siguió al gato. No podía hacer otra otra pues si miraba otra cosa o miraba a su alrededor, todo se veía borroso, todo, menos el felino travieso.

Después de lo que parecieron ser horas, el gato paro y todo se volvió claro.

Cuentos largos de fantasía

Como si fuera un cuento de fantasía oriental un enorme arco rojo se levantaba dejando atrás un sin fin de escaleras.

El gato le miró y comenzó a subir.

  • “¡Qué bonito!” – pensó Noah mientras subía los escalones.

Era de noche pero todo brillaba como si hubiera una luz invisible o fuera un bosque encantado.

Cuando subió el último escalón, agotado, la escena que vio lo dejo sin respiración.

Una hermosa joven de cabello largo y vestida de blanco y rojo bailaba y cantaba en el centro de un estanque. Pequeñas criaturas y fuegos azules se acercaban a ella curiosas siguiendo el ritmo de su baile.

La diosa y su escritor, cuentos de fantasia

Atraído por aquella aparición, se acercó, entró en el agua y empezó a copiar sus movimientos.

Se estaba divirtiendo tanto, que quedó inmerso en el baile y no vio cuando los animalillos quedaron quietos y comenzaron a mirarle. Tampoco vio como la chica se le comenzó a acercar.

  • ¿Quién eres? – preguntó la joven mirándole muy de cerca.

Capítulo 2: La diosa de la escritura

Del susto que se llevó, Noah cayó de culo al agua, empapándose.

Sin darle descanso, la chica se arrodilló a su lado, casi podía escuchar su respiración.

  • Dime joven, ¿Eres Noah? – volvió a preguntar.

Atónito, el chico la miró atentamente sin poder decir palabra.

Su pelo, negro como la noche, parecía violeta por la luz de aquel misteriosos bosque, su piel, porcelana, pero lo que más llamó su atención fueron sus felinos ojos amarillos.

Iba a hablar cuando un gato se posó en el hombro de ella. El gato de su historia.

  • ¿Cómo…? ¿Quién…? ¿Dónde estoy? – acabó por preguntar Noah.
  • Bienvenido al mundo de los cuentos, soy Lea, la diosa de la escritura, y este pequeño – dijo señalando al gato – mi guardián.
  • ¿Qué hago aquí? – preguntó Noah aún perplejo – ¿Es un sueño?
  • Sí, lo es, un sueño que decidirá tu futuro – respondió la diosa – Sígueme.

Pasaban por un camino estrecho, lleno de farolillos, cuando Lea le comenzó a explicar…

  • Aquí, en el mundo de los cuentos, guardamos todos lo libros y escrituras creadas en todos los mundos. Teníamos nuestro propio escritor pero desarrolló alergia a los gatos y como comprenderás tuvo que irse – dijo señalándose con algo de tristeza.
  • En fin – continuó alegremente como si no hubiera pasado nada – estamos buscando un escritor. Envié a mis guardianes en busca del elegido. Siro – la diosa señaló al gato blanco – ha estado observándote varios meses, pero hasta que no comenzaste a escribir, no hemos podido invocarte. Hemos llegado – dijo mientras que con un movimiento de su mano abría la puerta de lo que era la biblioteca.
La diosa y su escritor
  • Ésta será tu zona de trabajo, tienes todos estos libros para inspirarte.
  • Un momento – dijo Noah – ¿Durante cuánto tiempo?
  • El que sea necesario – respondió la diosa
  • ¿Y si me niego? – preguntó asustado el joven.

La diosa le miró y un brillo travieso apareció en sus ojos. Sin nada, comenzó a reírse y se marchó, cerrando las puertas detrás suyo, dejando a Noah solo y encerrado.

Capítulo 3: Buscando una salida

  • ¿Pero que hago aquí? Me iré a dormir y seguro que cuando me despierte estaré en mi cama y esto solo será un sueño extraño.

Convencido de su idea, se tumbó en el primer sitio que pudo y se durmió.

Varias horas después un cascabel le sacó de su sueño.

¿Cascabel? Se levantó de golpe.

  • ¡No! – seguía encerrado y en el mundo de los cuentos – ¿Cómo salgo de aquí?

Empezó a rebuscar, a intentar abrir todas las puertas y ventanas.

  • Es inútil – se escuchó una voz, era Siro – Si no quieres quedarte, no se abrirá – dijo mientras se lamía las patas.
  • ¿Cómo has entrado? ¡Sácame de aquí! – casi gritaba de los nervios, intentó cogerle pero sus manos lo atravesaron.
  • ¿No querías escribir? – el gato seguía con su aseo personal
  • Si quiero pero esto va en contra de mi voluntad – no paraba de dar vueltas buscando una salida.
  • Lo estás enfocando mal, chaval. Esto es una oportunidad. La diosa de la escritura se ha fijado en ti, si consigues su aprobación serás el mejor escritor del mundo.

Noah seguía sin prestar atención.

  • En fin, te espero fuera – y como por arte de magia, Siro desapareció.
La diosa y su escritor cuentos largos

Varios días después nadie más le había visitado, ni siquiera para traerle comida. Lo raro era que no tenía hambre, ni sueño, ni ningún tipo de necesidad. ¿Magia?

Pasaba los días gritando para pedir ayuda y buscando una salida, al final, por aburrimiento comenzó a ojear los libros que había allí.

Estaban todos los libros, de todos los autores y en todos los idiomas del mundo.

Sin darse cuenta el tiempo pasó y las horas se convirtieron en días. Se olvidó de que quería irse, se olvidó del “puesto de trabajo”, sólo existían los libros y él.

Un día, buscando un libro para leer encontró uno del cuál ni siquiera entendía el título lo único que se podía leer era el nombre del escritor.

La diosa.

Curioso por saber más de ese libro, salió corriendo de la biblioteca en busca de ella. La encontró en el templo principal, en frente del estanque hablando con sus guardianes.

Lea le miró.

  • Enhorabuena Noah has pasado la primera prueba – dijo con una sonrisa.

Capítulo 4: El castigo de la diosa

El chico tardó en entender a que se refería la diosa. Estaba tan interesado en los libros que no se dio cuento de que por fin había salido de la biblioteca.

  • Enhorabuena chaval, eso quiere decir que has encontrado tu hueco aquí – le felicitó Siro.
  • Vamos a comer, seguro que estás hambriento – dijo Lea.
  • No, si no tengo… – empezó a decir cuando su estómago empezó a quejarse.
  • La biblioteca tiene un hechizo que anula todas las necesidades, así, una vez estás concentrado o inspirado puedes continuar tranquilamente, el problema es que al salir todo viene de golpe – explicó Siro mientras se reía de los sonidos que hacía el estómago de Noah.

Hicieron un enorme banquete de bienvenida. Todos bebieron y comieron hasta que casi pudieron rodar por el suelo de lo llenos que estaban.

En un momento de calma el joven aprovechó para enseñarle el libro que había visto y se sorprendió al ver como la diosa entristeció, le apartó la mirada y con la voz apagada, casi como un susurro:

  • Olvídate de él – le dijo mientras cogía el libro. Sin decir nada más se marchó.

Noah se quedó pasmado ¿Qué había pasado?

  • ¿He hecho algo mal? – se preguntó el chico.

Siro que había visto todo se lo llevó a un sitio tranquilo.

  • La diosa era escritora, las letras eran su pasión pero los dioses la maldijeron.
  • ¿Por qué? – preguntó Noah

Siro continuó con la historia…

  • Mientras escribía un libro, su primer libro como diosa, desatendió sus funciones y durante unos meses, en el mundo real, no se escribió nada de nada, la inspiración que ella transmite, se fue.
  • ¿Sólo por escribir?¿No forma parte de su función?
  • Si, pero imagínate el mundo sin noticias, sin comunicaciones escritas… La verdad es que hubo un buen lío – recordó el gato – los dioses tuvieron que implantar nuevos recuerdos a todo el mundo… Y el culpable de eso fue ese libro.

Noah entendió la mirada de tristeza de la diosa, aún quería seguir escribiendo pero ya no podía.

  • ¿No hay forma de quitar la maldición? – preguntó pensativo Noah
  • No, tanto los dioses como ella estuvieron de acuerdo y quedó sellado entre ellos con un pacto eterno – explicó Siro
  • ¿En que idioma estaba escrito?
  • En el idioma de los sueños – respondió el gato pensando en las intenciones de Noah.
  • ¿Me podrías enseñar? – los ojos de Noah brillaban de curiosidad y emoción.

Continuará…

Cuentos largos de fantasía: La diosa y su escritor

En este cuento de fantasía: La diosa y su escritor, leeremos la aventura de un joven en el mundo de los cuentos donde conoce a una diosa muy peculiar.

Si te ha gustado y quieres leer más cuentos largos o por capítulos haz click aquí.

error: Content is protected !!