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Cuentos de Dhanae

Lyan, la MAGA de HIELO

julio 26, 2018
Cuentos de fantasía

Cuentos infantiles | Lyan, la maga de hielo

Capítulo 1: El inicio 

Corría y corría.

Desde hacía varios días notaba que alguien la estaba siguiendo, pero ese día habían conseguido acercarse más que otras veces. Su energía se estaba descontrolando y no sabía cómo mantenerla a raya, por mucho que lo intentará lo único que conseguía era debilitarse.

Esta vez sólo era uno quien la perseguía, estuvo a punto de atraparla cuando logró ocultar su presencia justo antes de que la viese.
Desde que tuvo que dejar la academia, había dedicado cada uno de sus días a estudiar, para descubrir cómo controlar su energía mágica.
Se fue de la academia para no poner en peligro a sus compañeros, pues hacía un año, justo cuando se fue, un poder comenzó a emanar de ella. En ese momento tuvo mucho miedo, no sabía que hacer… Después de varios altercados y descontroles de su repentino poder, decidió, sin decir nada a nadie, huir para esconderse y descubrir que le estaba pasando sin poner en peligro a quiénes más le importaban.

Había ido esquivando a esos hombres que la buscaban, pero cada vez estaba más agotada…

Se metió en un callejón y sin aliento, se dejó caer en el suelo.
Unos pasos se escucharon.
Intento moverse, pero su magia estaba a punto de explotar, no podía moverse.

– “No…t..te…Acer..ques…”- dijo por miedo a hacerle daño.

El chico se acercó a pesar de la advertencia, pues su trabajo, aunque ella no lo supiera, era llevarla sana y salva al consejo mágico de Faire.

Antes de perder la consciencia noto cómo su magia explotó sin poder hacer nada…
Toda la energía que llevó conteniendo durante un año, explotó y todo a su alrededor se congeló.

Lyan, la maga de hielo

Impresionado quedó el chico al ver el poder que tenía aquella pequeña.

– “Ven a mí, energía del viento!” – dijo el chico mientras realizaba unos complicados gestos con la mano.

Con mucho cuidado, la rodeo con una manta, y atravesó el portal que abrió con ella en brazos.

Capítulo 2: Faire, el mundo de fuego

Hace muchos muchos años, Faire era un mundo desértico, aburrido y sin color.

Cuando llegaron los primeros viajeros, no supieron que hacer y comenzaron a dar vueltas y vueltas por el mundo buscando alguna cosa que rompiera el aburrido marrón que cubría todo.

Un dia, uno de ellos no pudo más y se enfadó, se enfadó muchísimo y unas pequeñas llamas chispearon en sus manos.
Pero esto solo fue el inicio, unos días después otro viajero estaba tan triste que un aura de agua le rodeo mojando todo a su paso.

Estos eventos fueron pasando hasta que un día, el mundo comenzó a cambiar y diferentes colores aparecieron .
Se crearon pequeños lagos de un azul cristalino, aparecieron pequeños brotes verdes,…

Cuentos infantiles
Diferentes colores aparecieron y el marrón aburrido fue desapareciendo

Conforme el mundo iba cambiando, más energías (o magias) comenzaron a nacer en los viajeros, después del fuego y el agua, vino el viento y el rayo. La luz y la sombra.
El tiempo pasó y el mundo aburrido se convirtió en un mundo cálido y alegre lleno de colores. Esto despertó la curiosidad de los viajeros.

Al ver el cambio en el mundo más viajeros llegaron y otros nacieron. Al cabo de un tiempo, de estar viviendo en Faire, desarrollaban una energía, podía ser nueva o antigua.
Los primeros viajeros, Sabios se hicieron llamar, querían saber que pasaba con Faire, que tenía este mundo para crear poder en las personas. Así que partieron de nuevo para encontrar el origen de la energía.

Después de varios días de exploración encontraron una cueva en la montaña más alta del mundo.

El camino parecía amplío y plano, pero poco a poco comenzó a serpentear y bajar más y más adentrándose en las profundidades de la tierra. Al principio podían ir los tres en línea, pero cuanto más bajaban menos espacio tenían.
Cuando comenzaron a ir de agachados una luz arcoíris iluminó el fondo del túnel.

Al llegar, una enorme cámara se abría delante de ellos. Había varios túneles que bajaban aún más, pero en una de las paredes hubo algo que les llamó la atención.
Un dibujo de lo que parecía ser el núcleo del mundo rodeado por muchos escritos. En ellos se explicaba el porqué del nacimiento de su energía y el cambio del mundo.

Cuentos infantiles
El núcleo de Faire, el mundo de fuego

El núcleo del mundo estaba formado por los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego. A partir de éstos cuatro, otras energías se generaban.

El fuego era el más peligroso, y para evitar que las otras energías se dañaran, estaba cubierto por una enorme capa de hielo, así el mundo permanecería en equilibrio.

Más abajo del dibujo se podía leer una profecía…

La energía de hielo era la única que el mundo no podía dar, y sin ella, todas las magias desaparecerían, y solo quedaría el fuego.

¿ Cómo podrían crear la magia de hielo ?

La magia de hielo nacería en la persona destinada a salvar el mundo, no se podía crear. Y por último se podía leer… “en el universo deberás buscar antes de que el mundo se divida en dos…”

Asustados por lo descubierto, volvieron al pueblo y se pusieron manos a la obra. Crearon el consejo mágico y allí se dedicarían a la creación y formación sobre las magias.

A pesar de lo que ponía en el escrito, intentaron una y otra vez crear la energía de hielo, pero sin éxito. Daba igual que energías juntasen o cuántas, el hielo se deshacía a los segundos.

El tiempo fue pasando, y la temperatura de Faire aumentó, los colores alegres se fueron apagando y lo que era peor aún, la única energía que se creaba era la de fuego, nunca apareció el hielo.

Se dieron por vencidos, y en un último intento enviaron a los magos más hábiles en busca de la energía de hielo.

Todos los magos que enviaron, volvían con las manos vacías, todos menos uno que aún no había vuelto.

Las esperanzas disminuyeron. Faire estaba cada vez más rojo. Un crujido hizo temblar el mundo. Les quedaba poco tiempo.

……………………….

Fen cogió a la pequeña maga de hielo y cruzó el portal esperando que no fuera demasiado tarde…

Capítulo 3: La maga llega a Faire

Lyan despertó en una habitación que no conocía. Con la piel helada. Miró a su alrededor. Todo estaba cubierto por una capa de hielo.
De repente, recordó que la estaban siguiendo. Salió corriendo hacía la puerta y justo antes de llegar a ella, ésta se abrió y una túnica gris entró en el dormitorio.

Estaba tan asustada que una oleada de hielo salió de sus manos y se dirigió al intruso. Antes de chocar con la figura… Un remolino de viento salió de él y deshizo la magia de hielo.

– No te acerques! Déjame sola! No quiero hacer daño a nadie! – dijo Lyan al borde de las lágrimas.

Iba a salir corriendo, pero la figura fue más rápida, para su sorpresa, le puso una túnica blanca alrededor.

– Queeéé…? – antes de acabar la pregunta, notó como la energía y la tensión que llevaba acumulando todo este tiempo iba disminuyendo. Una paz, que hacía mucho que no sentía se adueñó de ella y todo el hielo de la habitación desapareció.

Atónita, miró la túnica y a la figura…

– Cómo..? Quién eres? Dónde estoy?

La figura se quitó la capucha: – Hola, soy Fen, un mago de viento, y ahora mismo estás en Faire, el mundo de fuego.

Fen, le explicó la historia del mundo y el estado en el que estaba ahora y la función de la maga de hielo.
Después de varios “imposibles”, algunos “no me lo creo” y bastantes ” seguro que hay alguien más”, Fen se dirigió a la ventana, que mostraba un hermoso paisaje lleno de vida y color.
Al abrirla…un panorama totalmente distinto se podía ver.

Grietas de lava cruzaban por la tierra, hacía mucho, mucho calor. Los árboles se estaban secando, ya no quedaba nada verde sobre la tierra.
Al ver la cara de Lyan, Fen habló: – Utilizamos una magia espejismo sobre las ventanas para aumentar los ánimos de las personas, por esto necesitamos tu ayuda – dijo señalando hacía fuera.
– Pero… no sé cómo, no puedo controlarlo!
– La túnica que te he puesto esta hecha para ti. Absorbe y guarda la energía que sobra y mantiene tu temperatura.

Al ver la duda en la cara de la chica…
– Llevas una semana durmiendo. Después de comprobar tu energía, se tejió con el material necesario. Todos tenemos una adecuada para nosotros. Bueno, basta de cháchara , vamos a ver a los sabios, ellos acabarán de explicarte.

Capítulo 4: Buscando el hielo

Pasó varias horas antes de que Lyan saliera de la sala donde se había reunido con los sabios, tres señores muy amables que estaban envueltos en un aura de magia y sabiduría.
Tranquilamente y con mucha paciencia, le explicaron lo que Fen le había dicho y lo que hacía muchos, muchos años descubrieron en el centro del mundo: Necesitaban su magia para contener el fuego del núcleo y devolver a Faire su color.
– Haré lo que pueda, pero… no prometo nada – decía Lyan , quién aún no acababa de creérselo y pensaba que se trataba de un sueño.

Como ya se conocían y para que la maga se sintiera más cómoda, los sabios decidieron que el maestro de Lyan fuera Fen.

Las clases empezaron al día siguiente, no había tiempo que perder.
– Para poder usar la energía del mundo “tenemos que pedirles permiso”- explicaba el mago de viento – cada elemento tiene sus palabras de invocación. Las magias son muy caprichosas, para poder hacer hechizos necesitaras aprenderlas.
El problema que tenían es que nadie conocía la energía de hielo.
Fen le enseñó todas las invocaciones de los elementos que habían en Faire pero con ninguna de ellas el hielo respondía.

– Ha sido un día muy largo, mañana lo conseguiremos, no te preocupes – le decía Fen para animarla.
Pero los días pasaban y lo máximo que había conseguido era que se le congelaran las puntas de los dedos.

Un día, al ver la frustración de la chica, un sabio le dio un consejo: “Escúchate a ti misma y explora tu interior”.
Agotada y desanimada fue a su habitación y con un largo suspiro se dejo caer en la cama.

– ¿Cómo puedo invocarte?- le preguntaba Lyan a su energía – “Explora tu interior” – decía mientras recordaba las palabras del sabio.
Sin nada que perder, cogió aire y cerró los ojos. Sin ningún pensamiento en la cabeza se imaginó a ella misma como una luz, una luz que podía mover a su antojo.
Buscó en su interior, investigó cada rincón en busca de su magia. Buscó y buscó hasta perder la noción del tiempo.
Sin darse cuenta todo se volvió oscuro y le dio la sensación de que flotaba.
¿Seguía en su habitación?

Lyan la maga de hielo

Una única luz iluminaba esa oscuridad. Un copo de hielo, solitario y brillante revoloteó a su alrededor.
– Así que tú eres mi magia – el copo brilló en respuesta.
– ¿Qué puedo hacer para llamarte? – preguntó con tristeza Lyan.
Aunque fuera un sueño o ese no fuera su mundo Lyan acabó encariñándose de aquellas personas y de ese mundo mágico. Un mundo que estaba al borde de las llamas.
– Quiero ayudarles… – dijo la chica pidiendo un deseo desde el fondo de su corazón.
El copo pareció mirarla y entenderla pues después de unos segundos se puso delante de los ojos de la maga y comenzó a brillar. Brilló y brilló y al final… explotó.

Como si hubiera dormido durante años, Lyan abrió los ojos y se levantó de golpe.
Miró a su alrededor, la habitación seguía allí, todo estaba en orden, todo seguía igual… o no.
Algo había cambiado. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras corría buscando a Fen para contarle lo sucedido.

Capítulo final: En el núcleo de Faire

Como si los gestos y palabras para invocar su poder siempre hubiesen estado allí, Lyan se colocó delante de Fen y le enseñó su poder. Toda la sala, desde el techo hasta el suelo se cubrió de hielo.
Los sabios casi lloraron de felicidad cuando vieron su magia, aún le faltaba poder canalizar y dar más fuerza a sus invocaciones , pero eso era algo que se podía remediar.
Lyan, acompañada de Fen y otros cinco magos, los más poderosos de Faire, prepararon sus mochilas y partieron hacia el núcleo.
Equipados con túnicas contra el fuego y usando la magia de viento y hielo, pudieron atravesar ríos de lava, lluvias de fuego y zonas de temperaturas muy elevadas.

Durante el viaje, Lyan estuvo practicando, acostumbrándose a su nuevo poder y a los nuevos hechizos que tenía que aprender. Su energía no era suficiente para retener el núcleo, necesitaba más, mucho más, por ello le acompañaban los otros magos, durante la invocación de hielo, en el centro del mundo, tendría que canalizar la energía que le ofrecieran para dar más resistencia y poder a la barrera.
Fue un aprendizaje exprés y en los pocos días que duró el trayecto Lyan consiguió que apenas hubiese escarcha a su alrededor y concentrar toda su magia en una bola de hielo.


Siguiendo las instrucciones de los sabios llegaron al túnel que les habían indicado y finalmente al muro donde se encontraba la profecía. A partir de aquí todo era desconocido, no sabían exactamente que tenían que hacer.
Lyan probó a lanzar una bola de hielo sobre el mural, pero nada pasó.

Probaron a juntar varias invocaciones de magia, pero tampoco funcionó.
– ¿Y ahora qué? – preguntó la maga con frustración.
Apoyó las manos sobre el mural y dejándose llevar por el enfado dejó que el hielo la atravesara y saliera por sus manos cubriendo todo de escarcha.
Después de varios segundos, un crujido sonó y la habitación comenzó a cubrirse de polvo.
– ¿Qué está pasando? – se preguntaron los magos.


Cuando se atrevieron a abrir los ojos vieron el mural era ahora una puerta de doble hoja y más allá del camino que se podía ver, había una luz más cegadora que el sol.
Tragando saliva, comenzaron a caminar hacia la luz. Sólo podía ser una cosa. El núcleo.


Como si el mundo la reconociera, la tierra se iba abriendo a su paso, las sombras se apartaban dando paso a la luz y la barrera de viento parecía empujarla a cumplir su destino.
Todas aquellas barreras y magias unidas en el núcleo, incluso el propio fuego, parecían calmarse y ayudarla para poder mirar el centro sin dañarse los ojos y aguantar la temperatura tan alta que había allí.


Maravillados por lo que veían y sucedía a su alrededor tardaron varios minutos en reaccionar y acordarse del porqué estaban allí.
El hielo que cubría el núcleo casi había desaparecido, se veía como un cristal muy fino, casi inexistente.
Con Lyan delante y los otros magos detrás suyo formando un semicírculo comenzaron la invocación.
Los magos, haciendo su cántico, poco a poco comenzaron a transferir su energía a la maga.
¿Será capaz de aguantar toda la energía? se preguntaban los magos mientras veían como el aura mágica de la chica iba aumentando.
Acabaron agotados y tumbados en el suelo, solo quedaba la invocación de hielo.


Lyan se notaba como una bomba de hielo, una bomba apunto de explotar, justo como cuando la encontró Fen.
Apenas podía contener el hielo y parte del suelo estaba cubierto de escarcha.
Cerró los ojos, cogió aire y comenzó a invocar su magia.
Desde la cabeza hasta los pies, pasando por sus ojos y sus cabellos todo en la maga se había teñido de blanco, todo su poder gritaba ser liberado.
Como si fuera un perro de caza persiguiendo a su presa el hielo salió disparado de Lyan.
Una enorme bola de hielo, casi tan grande como el propio fuego, se arrojó sobre el núcleo.

Todos contuvieron la respiración, esperando.
¿Habrá funcionado? ¿Será suficiente?
El calor del centro comenzó a fundir poco a poco el hielo, y éste, comenzó a fluir por toda la superficie hasta que todo el fuego quedó contenido.
Con lo que le quedaba de energía, volvió a invocar su magia y congeló el corazón del mundo.
Tardaron en volver. Y cuando lo hicieron, no supieron ni como llegaron, estaban tan agotados que estuvieron una semana durmiendo.
– ¡Lo habéis conseguido!
– ¡Muchas gracias!
Era lo que escucharon nada más despertar.
La temperatura había bajado y la lava parecía estar enfriándose.
Contentos miraron lo que habían conseguido. Faire ya no estaba en peligro.

Varias semanas después
Fen iba en busca de Lyan, como cada mañana, justo antes de llamar a la puerta un recuerdo le hizo sonreír…
Poco después de su aventura, la maga tenía que volver a su mundo y Fen preparó todo lo necesario para abrir el portal y hacer el viaje, cual fue su sorpresa cuando Lyan, con una sonrisa le dijo:


– He estado hablando con los sabios, y no podemos dejar que esto vuelva a pasar, me quedaré en Faire, y como recién nombrada historiadora de Faire, narraré y documentaré lo que hicimos y lo que vimos y de pasó preservar el hielo del núcleo…

Lyan estaba haciendo pruebas, con magias y sin ellas, por si en un futuro muy lejano, el núcleo volviese a debilitarse.
Pero por ahora Faire, el mundo de fuego, podía estar tranquilo, el hielo del núcleo era resistente y la maga de hielo velaría por ellos.

Cuentos largos de fantasía | Lyan, la maga de hielo

En este cuento largo de fantasía por capítulos: Lyan, la maga de hielo, seguiremos las aventuras de una maga de hielo que hará todo lo posible por salvar a Faire, el mundo de fuego.

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